Este es un blog diseñado para los seguidores del mundo del toro. En él, comentaremos las noticias más importantes y seguiremos con más interés lo que les acontece cada tarde a los grandes del escalafón.
Toros en El Rocío
Como cada año, el grupo joven de la Hdad del Rocío de Almería realiza su peregrinación a la aldea del Rocío (Almonte) el segundo o tercer fin de semana de septiembre. El día 17, a eso de las 8:30, empezaron su camino desde el Pastorcito Divino y a eso de las 11:30, en una de las paradas, se presenció algo que nunca se había imaginado. Fran Salvador ``Cachito´´, se disponía a colocarse el capote de paseo para lidiar a un toro llegado desde Santander.
Eran las 11:35, el torilero abría la puerta de chiqueros de la que salía un morlillo de seda al que iba a hace faena ``Cachito´´.
Los primeros lances fueron increíbles, el diestro realizaba quites imposibles con el capote y toro, lleno de nobleza, respondía entrando de manera magistral por ambos pitones.
Llevó al toro en el tercio de varas hasta el caballo, donde le esperaba para picarle Jesús Alonso. No había visto picar tan bien a un toro, los pullazos perfectamente medidos y sin pasarse de fuerza en ninguno. El toro estuvo a punto de tirarle del caballo pero aguantó perfectamente. Manzanares sacó al toro del caballo y Jesús salió del ruedo entre ovaciones, no era para menos.
En las banderillas, Cachito sorprendió al tendido al disponerse a colocar él los tres pares ya que rara vez lo suele hacer. Un par en carrera, otro al quiebro y el último al violín, definieron a la perfección y el arte que tiene el maestro en esta parte de la lidia.
Para empezar la faena de muleta, se dirigió al centro del ruedo para brindar al toro a un público de lo más entregado con el torero durante la lidia. Comenzó citando al toro desde los medios con un largo pase por la espalda seguido de unos cuantos naturales y rematando la tanda con un gran pase de pecho.
La faena fue maravillosa, toro y torero entregados al cien por cien, que acabó después de unos cuantos adornos y desplantes ante el animal por parte de Cachito.
Esto hizo que a la hora de dirigirse el maestro a por la espada, apareciesen algunos pañuelos blancos en los tendidos pero no fueron suficientes como para indultar al toro.
Mató de una estocada perfecta, sin salirse del cuadro de agujas y, al estar tan bien colocada, el toro calló en la arena sin necesidad de puntilla.
La gente se puso en pie y las gradas se tiñeron de blanco porque los asistentes no dudaron ni un solo segundo en sacar los pañuelos blancos.
El presidente le concedió las dos orejas y Cachito abrió la puerta grande después de ver como daban la vuelta al ruedo a su toro.
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